La salud sexual consiste en disfrutar de una vida sexual segura, consensuada y placentera y también en prevenir infecciones. Esto incluye acceso a información clara, servicios médicos especializados y tratamientos para prevenir o tratar infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH.
Promover la salud sexual implica educación sexual integral, comunicación abierta entre parejas, y el uso o no de métodos preventivos como preservativos y la PrEP. Además, realizarse pruebas periódicas es esencial para detectar y tratar ITS a tiempo, evitando complicaciones graves y reduciendo la transmisión. Una buena salud sexual también implica respetar la diversidad, apoyar la salud mental y garantizar el acceso a servicios para todos.
¿Qué es la salud sexual?
La salud sexual es un aspecto fundamental para la salud y el bienestar generales de las personas, las parejas y las familias, así como para el desarrollo económico y social de las comunidades y los países. La salud sexual, considerada afirmativamente, requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, sin coerción, discriminación ni violencia. La capacidad de los hombres y las mujeres para lograr la salud y el bienestar sexuales depende de su:
- acceso a información integral de buena calidad sobre sexo y sexualidad;
- conocimiento de los riesgos que pueden correr y su vulnerabilidad ante las consecuencias adversas de la actividad sexual sin protección;
- posibilidad de acceder a la atención de salud sexual;
- residencia en un entorno que afirme y promueva la salud sexual.
- Valores éticos de respeto y dignidad a uno mismo y las otras personas.
Los problemas relacionados con la salud sexual son de amplio alcance y abarcan la orientación sexual y la identidad de género, la expresión sexual, las relaciones y el placer. También incluyen las consecuencias negativas o los trastornos tales como:
- infecciones con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), infecciones de transmisión sexual y del aparato reproductor, así como sus consecuencias adversas (por ejemplo, cáncer e infertilidad);
- embarazos no deseados y abortos;
- disfunción sexual;
- violencia sexual; y
- prácticas nocivas (entre ellas la mutilación genital femenina).
En los últimos años se han utilizado cada vez más los instrumentos internacionales de derechos humanos para respaldar y promover reivindicaciones jurídicas de personas y comunidades, a fin de que los gobiernos nacionales garanticen el respeto, la protección y el goce de sus derechos a la salud sexual y reproductiva (Cook et al., 2003). Las definiciones de trabajo y el marco de programación presentados aquí se basan en derechos humanos internacionalmente reconocidos y ofrecen un enfoque para la formulación de programas sobre salud sexual basado en los derechos. Los principales elementos conceptuales de la salud sexual se enumeran a continuación.
Principales elementos conceptuales de la salud sexual
Desde una perspectiva holística y positiva:
- La salud sexual consiste en el bienestar, y no meramente en la ausencia de enfermedad.
- La salud sexual implica el respeto, la seguridad y la libertad frente a la discriminación y la violencia.
- La salud sexual depende de goce de determinados derechos humanos.
- La salud sexual es pertinente a todo el ciclo vital de las personas, sean jóvenes o mayores, y no solo en los años de edad fecunda.
- La salud sexual se manifiesta por medio de diferentes sexualidades y formas de expresión sexual.
- La salud sexual está influenciada de manera crítica por normas, funciones, expectativas y dinámicas de poder relacionadas con el género.
La salud sexual se ha de entender en los contextos sociales, económicos y políticos específicos.
(Adaptado de Organización Mundial de la salud – Salud Sexual disponible en «https://www.who.int/es/health-topics/sexual-health)
¿Qué métodos anticonceptivos existen?
- El preservativo masculino, el preservativo femenino
- La píldora anticonceptiva, el parche hormonal, el anillo vaginal, las inyecciones hormonales y los implantes subdérmicos
- El DIU
- El diafragma, la esponja anticonceptiva, y los espermicidas Los métodos anticonceptivos se diferencian principalmente por su forma de actuar para impedir el embarazo, por la forma en que se utilizan y por el sexo de la persona.
¿La marcha atrás es efectiva para evitar embarazos?
La marcha atrás no es efectiva para evitar embarazos, ya que antes de eyacular, el pene expulsa un líquido que contiene algunos espermatozoides. En la penetración este líquido puede provocar un embarazo. De todas maneras, el riesgo de embarazo en estos casos es bajo. Por otro lado, es importante saber que la marcha atrás, además de que no es un método anticonceptivo, es un tipo de práctica sexual poco satisfactoria ya que requiere estar pendiente de cuando el pene debe salirse de la vagina además de la ansiedad que crea la posibilidad de que no se haga a tiempo. Para la mujer también puede resultar poco satisfactorio que la estimulación sexual se interrumpa bruscamente cuando el pene sale de la vagina. Es importante conocer que la marcha atrás no protege de las ITS y VIH-SIDA.
¿Dónde puedo solicitar la píldora postcoital?
La anticoncepción de urgencia (píldora postcoital) se puede obtener de dos formas:
- En cualquier centro del Sistema Sanitario Público de Andalucía: consultorios, centros de salud, hospitales, servicios de urgencias, servicios de planificación familiar y centros de atención a jóvenes.
- En las farmacias se dispensa sin receta médica. No se financia por el Sistema Nacional de Salud, por tanto, habría que pagarlo íntegramente. Entre 12 y 16 años no es necesario el consentimiento del tutor o tutora legal. Pero es el profesional sanitario, en la farmacia o en otro centro sanitario, quien decide si la adolescente es madura para tomarla –es lo que se llama ‘madurez mínima’-. Hay profesionales que prefieren no dar la píldora por razones de objeción de conciencia. En ese caso deben indicarle a qué centro puedes acudir para obtenerla. Si la adolescente es menor de 12 años es necesaria la autorización del tutor o tutora legal para poder recibir la píldora postcoital. La píldora postcoital actualmente es una dosis (un comprimido).
¿Qué tiempo tengo para tomar la píldora postcoital (anticoncepción de urgencia)?
La toma de la anticoncepción de urgencia se puede iniciar hasta 72 horas después (3 días) de haber mantenido la relación sexual. Es más eficaz cuanto antes se tome. Si se toma en las 24 horas posteriores a la relación sexual mantenida, se reduce el riesgo de embarazo en un 95%, y si se toma entre las 24 y 72 horas posteriores lo reduce en un 89%. Actualmente consiste en una sola toma.
Uso de preservativo y posibles situaciones
- El uso del preservativo es un método muy eficaz para prevenir el embarazo y frente al contagio de Infecciones de Transmisión Sexual. Recomendaciones en ciertas situaciones:
- Preservativo se rompe o se queda dentro: Si se rompe durante la relación existe riesgo de embarazo. Si se queda dentro lo mejor es relajarse y buscar una postura cómoda en la que sea fácil introducir los dedos dentro de la vagina para poder extraerlo. En ambos casos puede dirigirse a un centro de planificación familiar, consulta de atención primaria, urgencias hospitalarias o a una farmacia para solicitar la anticoncepción de urgencia (píldora postcoital) ya que puede existir riesgo de embarazo.
- Preservativo se utiliza sólo al eyacular: Hay riesgo de embarazo, ya que antes de eyacular, el pene expulsa un líquido que contiene algunos espermatozoides.
- Preservativo no se utiliza y se eyacula sobre la zona genital, no dentro: existe riesgo de embarazo, aunque mucho menor que cuando se produce dentro de la vagina.